Mi hija murió en su luna de miel y yo llegué al funeral como si caminara dentro de un sueño roto. Apenas podía respirar… hasta que su esposo tomó el micrófono.

Mi hija murió en su luna de miel y yo llegué al funeral como si caminara dentro de un sueño roto. Apenas podía respirar… hasta que su esposo tomó el micrófono. Dijo palabras “tiernas”, pero una frase me dejó helada: mencionó un detalle que solo mi hija y yo sabíamos, algo que jamás publicó nadie. Sentí que la sala se inclinaba. Lo miré y él no evitó mi mirada… sonrió apenas. En ese instante entendí que su dolor era una actuación. Y que mi hija, antes de irse, había dejado una señal. Solo faltaba que yo la encontrara.